IVLA, Instituto Valenciano de Logoterapia Aplicada.  C/ Universidad 4, planta 3ª, D-14 Valencia 46003, España

Muchas son las personas que en nuestros días se encuentran cansadas y agobiadas, y –un número importante– con deseos de romper con esta "vida sinsentido". Ello puede activar, con excesiva frecuencia, un deseo de muerte. A una gran mayoría les conduce al "vacío existencial", que es la antesala de las conductas autolesivas, físicas o psíquicas.

       Hoy, son diversas las nuevas patologías –llamadas emergentes– que son de nuestro interés: las "Autolesiones no suicidas" (ANS), las nuevas ludopatías de "Apuestas online" (AAO), los "Enclaustramientos intrafamiliares"... entre otras. Todas ellas son expresión clara del "vacío existencial" que se teje desde edades tempranas –infancia y adolescencia– y que, si no se intervienen, pueden ser el núcleo de enfermedades mentales graves y de conductas suicidas o parasuicidas.

        Cuando una persona se encuentra en una «situación límite», puede movilizar un torrente de creencias distorsionadas, de bloqueos resolutivos, de vacios, de pérdidas, de rupturas... –que aunque algunas puedan ser muy graves– son siempre pasajeras, o con otras posibles salidas alternativas. En numerosas ocasiones nos encontramos que estas personas están en una situación que les aboca a vivir el deseo de muerte, e incluso estas vivencias les incitan a realizar un acto definitivo, como es el suicidio.

 

        El suicidio es un fenómeno complejo que ha atraído la atención de filósofos, teólogos, médicos, psicólogos, sociólogos y artistas a lo largo de los siglos. Según el filósofo francés Albert Camus ("El mito de Sísifo"), es el único problema filosófico serio. Investigaciones recientes indican que la prevención del suicidio es posible, si se realizan una serie de acciones como son:

– la provisión de las mejores condiciones posibles para la educación de jóvenes y niños;

– el tratamiento eficaz de trastornos mentales;

– el control medioambiental de los factores de riesgo.

 

       Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la difusión apropiada de información y las campañas de sensibilización de este problema son elementos esenciales para el éxito de los programas de prevención.

       Las muertes por suicidio son sólo una parte de este grave problema. Además de los que mueren, muchas son las personas que sobreviven a los intentos de acabar con su propia vida. Éstos, en múltiples ocasiones, llegan a causarse tales daños y tan incapacitantes que puede que requieran atención sanitaria permanente, y que adquirieran el estaus de "persona dependiente" de por vida. Por otro lado, cada persona que se suicida deja detrás de sí a muchas otras —familiares y amigos— cuyas vidas resultan profundamente afectadas desde el punto de vista existencial, emocional, social y económico.

 

       Según el "Observatorio del suicidio" todos los días, en España, se suicidan más de 10 personas; por cada muerte se realizan entre 10 y 20 tentativas. Una vida interrumpida por la muerte nos disminuye como personas, porque estamos insertos en la humanidad. Todos somos Uno.

       Algo debemos hacer: promover la Logoterapia.

     

      La Logoterapia aporta referencias y recursos para que se intervenga profesionalmente generando "salud física, psíquica y espiritual" y posibilitando así, el "sentido existencial" que es específico y único para cada persona.